
Por: Sergio Andrés Sánchez R
Esta hermosa novela que nos presenta este gran personaje llamado Juan garcía Ponce, esta llena de expresiones maravillosas de amor, de pasión, sentimientos que sobresalen sobre todas las cosas y seres que habitan el universo, dándole mayor sentido y mostrando realmente lo maravilloso que es estar vivo, presente, conciente y ausente al mismo tiempo.
Una historia de amor, en donde el distanciamiento se expresa a través de la ausencia física, un hombre como cualquier otro, queda perplejo e inmóvil al presenciar tanta divinidad reflejada en un ser humano, una belleza que ocupa todo el espacio, que llena cualquier vacío, destacando sobre cualquier otro cuerpo. El deseo va y viene como el viento rozando esa sublime piel tan tenue como una flor de primavera siendo elevada por el aire y reflejada al mismo tiempo por los rayos del sol sobre el campo, libre y extenso que ha sido espectador de amores, sonrisas, caricias y besos.
El la desea, pero no es suficiente, se siente libre y feliz ante eminente belleza pero impotente a la vez, al tener que aceptar con confusión y desenfreno que sus sueños y anhelos se resumen en una presencia lejana, inalcanzable.
Una historia de amor, en donde el distanciamiento se expresa a través de la ausencia física, un hombre como cualquier otro, queda perplejo e inmóvil al presenciar tanta divinidad reflejada en un ser humano, una belleza que ocupa todo el espacio, que llena cualquier vacío, destacando sobre cualquier otro cuerpo. El deseo va y viene como el viento rozando esa sublime piel tan tenue como una flor de primavera siendo elevada por el aire y reflejada al mismo tiempo por los rayos del sol sobre el campo, libre y extenso que ha sido espectador de amores, sonrisas, caricias y besos.
El la desea, pero no es suficiente, se siente libre y feliz ante eminente belleza pero impotente a la vez, al tener que aceptar con confusión y desenfreno que sus sueños y anhelos se resumen en una presencia lejana, inalcanzable.
En esta novela Ponce nos muestra que a pesar que dos seres estén compartiendo una misma casa, situados en un mismo espacio, donde pueden satisfacer sus deseos carnales, y a su vez se hallan vacíos tan inmensos que en instantes, con solo una mirada logran llenarlos y rebosarlos, nunca terminan de unirse, de entregarse el uno al otro, a través de esta hermosa mujer, que se resigna a aceptar verse intrigada a otra existencia que no sea la propia.
Recomiendo este libro



